Due diligence: el orden en que se piden las cosas
Análisis6 de septiembre de 20266 min de lectura
Primero lo que puede matar la operación
Titularidad, cargas, situación urbanística y licencias. Son los puntos que, si fallan, no se arreglan negociando el precio.
Empezar por ahí cuesta poco y evita gastar en revisiones técnicas de algo que no se va a poder comprar.
Después lo que cambia el precio
Estado de conservación, instalaciones, contratos en vigor, situación de arrendatarios u ocupantes, deudas con la comunidad y situación fiscal del activo.
Aquí es donde se ajusta la oferta, y donde conviene tener criterios definidos antes de empezar a mirar.
Por último lo que confirma la tesis
Las cuentas, el histórico de explotación y las hipótesis de ingreso. Verificar que lo que se contó al principio se sostiene con documentos.
Si en esta fase aparece una sorpresa grande, normalmente es que la primera fase se hizo deprisa.
Esto es una parte. Cada operación se estudia entera —garantías, cargas, explotación y salida— antes de que se enseñe a nadie.
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