Vacancia e impago: el riesgo que no se anuncia
Riesgo21 de julio de 202613 min de lectura
Dos riesgos que se confunden
La vacancia es que el inmueble esté vacío. El impago es que esté ocupado y no entre el dinero. Se parecen en el resultado y no se parecen en nada más.
El primero se resuelve alquilando otra vez. El segundo puede requerir un procedimiento, y mientras tanto el activo no está disponible ni produce.
Por qué el impago cuesta más
Durante un impago siguen corriendo la comunidad, el impuesto, el seguro y el mantenimiento, pero además el inmueble no se puede volver a alquilar.
Recuperarlo tiene plazos que no dependen del propietario, y los importes dejados de pagar no siempre se acaban cobrando aunque haya sentencia favorable.
Qué influye en la vacancia
La demanda real de la zona, el precio pedido respecto al mercado, el estado del inmueble y la estacionalidad. Un activo turístico y uno residencial no tienen el mismo patrón.
En alquiler vacacional la ocupación se concentra en unos meses. Una media anual puede esconder una temporada llena y otra prácticamente vacía.
Lo que se puede reducir y lo que no
Se puede reducir con selección de inquilino, con garantías adicionales, con seguros de impago y con un precio bien puesto desde el principio.
No se puede eliminar. Cualquier proyección que suponga ocupación completa y cobro íntegro durante años está describiendo el mejor caso posible, no el esperado.
Cómo se refleja en el cálculo
La forma honesta de incorporarlo es descontar de los ingresos una parte por desocupación y otra por impago antes de calcular nada.
Un activo que solo funciona suponiendo ocupación perfecta no es un activo rentable: es un activo sin margen.
Esto es una parte. Cada operación se estudia entera —garantías, cargas, explotación y salida— antes de que se enseñe a nadie.
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